Lo que me queda

Cara a cara con mis fantasmas
recito, pinto, dibujo.
El resto se tambalea
como cuando me emborracho en las
ceremonias.
No creo en tus ceremonias.
Ni en las mías.
Solo creo en la catarsis.
Solo después de la catarsis siento
una gota de justicia.

Para compensar

Para compensar las horas que pasé echada de lado

sin hacer nada por falta de estímulo.

Para compensar que ayer fui a una playa paradisiaca

 y había un tampax flotando junto al cadáver de una rata.

Para compensar que tu madre es una facha

 pero no se lo puedo decir porque te quiero.

Para compensar que se murió la albahaca que trasplanté hace dos días

y eso que me gasté una pasta en abono.

Para compensar  que anoche  se me olvidó el poema en pleno recital

y no vino la chica que me gustaba (menos mal)

Para compensar que nunca tendré nada con ella

porque ya estoy metida en otra historia.

Para compensar que mi huésped del verano rompió mi jarrón especial

 y tuve que ser educada, no echárselo en cara y decir “no pasa nada”.

Para compensar ese estudiante tonto que mientras yo daba clases miraba su teléfono

y después me preguntaba algo que yo ya había explicado.

Para compensar que todavía no me han pagado los 50 euros de esa clase.

Para compensar que de repente me han salido un millón de canas.

Para compensar lo que no es tan importante pero me jode,

para compensar  todo eso:

Voy a encerrarme en el baño y sin que nadie lo sepa

me desgarraré la blusa hasta que quede hecha hilachas.

Sí, como una loca.

Banana Split

La hermana de Corina es muy inteligente,
el problema es que cuando quiere dar una opinión
que a ella le parece importante
le da por hablar como el papa Francisco,
dejando un intervalo de un minuto entre cada palabra
y yo, que soy distraída, me pongo a cavilar sobre otras cosas
y sin darme cuenta se me va la mirada a otro mundo.
Un día ella me lo reclamó con un tono grave:

“ ¿Blanca…

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…pareces…

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…aburrida…

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…de…

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…mi….

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…conversación? ”

sentí mucha vergüenza y de allí en adelante la miré fijamente
mientras en realidad pensaba:
“¡Madre mía! ¡Qué lento habla esta mujer!
…Qué rico es el banana Split….
…¿por qué nunca me lo hago en casa?,
la crema engorda burda…”
Me tragué mis pensamientos y no dije nada.
Ella estudiaba sociología y me gustaba un poquito
pero entre palabra y palabra se disolvió nuestro vinculo
como una pastilla para la resaca,
en un vaso de agua se ahogó nuestra recién nacida amistad
y nunca más hablamos.
Primero me sentí mal y después bien.
No dijimos nada al respecto.
Quizá fue lo mejor.
Las cosas importantes deben decirse con naturalidad o no decirse.
Cuando alguien es muy consciente de su propia importancia
se vuelve insoportable.

Mis perros

…y solo diré

que mis perros me supieron amar,

que juntos pasamos tardes tumbados

como si el futuro no importará

y mostramos la misma adoración

por los parques, los arboles

y por el agua fresca.

Diré que ellos han sido

una puerta de entrada a la naturaleza

que han sido la naturaleza pura

lealtad , amor

 y lamedura de sol en el lomo.

Diré que mis perros me obligaron a salir de casa

cuando los días eran incomodos

como un dolor de espalda.

Que me han hecho caminar muchísimo

y detenerme en medio de largas avenidas

para mirar el cielo y hermosísimas fachadas,

esas que de otra manera jamás hubiese visto.

Diré que me acercaron a la gente,

a otros cuidadores,  amigos suyos,

 amigos de mis perros,

gente con la que quizá no hubiese conversado nunca.

Mis perros me han abierto más puertas que yo a ellos.

Y para terminar diré que alguna vez me han dado la alegría

de cagarse frente a un Banco

o en la cara del político famoso

que casualmente adornaba el periódico de turno.

Son mis perros:

por los parques,

por los árboles,

por el agua fresca.

¡Por ellos!

¡Salud!

mi perra

Con “Las Hermanas del Desorden” en el Bar Pastis.

Gracias a “Las Hermanas del Desorden” por invitarme a recitar en el mítico Bar Pastis de Barcelona. Aquí algunas fotos hechas por mi querida amiga la fotógrafa Katherine di Turi, entre ellas, esa gran foto del selfie con el que terminó mi poema PASE VIP (ese poema lo pueden leer en este blog). ¡Oh!¡Que grandes momentos nos da la movida poética de Barcelona!

pastis 3pastis selfie

Vota fantasma

Cada mañana veo una chica que baja por un callejón

con dos niños agarrados de las manos.

Los niños van bien peinados,

con sus uniformes y sus zapatos limpios.

Yo siento ternura por la mujer humilde

que en su cansancio no ha olvidado

pulir los botines de sus niños.

La veo un segundo y me basta para saber

 que es honesta y está cansada.

En ella no hay dobleces, ni propaganda.

Este fin de semana hay elecciones

y las paredes de ese mismo callejón

están forradas

con publicidad de los principales candidatos

 y sus sonrisas de “yo quiero comisión”.

Me pregunto si alguna vez tuvieron madre

o si esa sonrisa la ganaron en alguna apuesta

contra el diablo.

Este domingo hay elecciones y me pregunto

si la chica cansada

tendrá suficiente energía

para levantarse

e ir a votar

por un fantasma.

Escuchando Lydia Lunch

Lydia Lunch
en el fusilamiento matutino
entrando triunfalmente por los auriculares
me perfora plenamente con su antífona
de caverna, fugada y opio.
Este tren, mi tren
en tres minutos
sale disparado hacia el centro comercial
de la ciudad.
Allí, donde ganarme la vida cómodamente
es lo mismo
que ganarme una muerte cómoda:
yo voy perdiendo y ella va ganando.
Creo que punk es todo aquello que me hace olvidar
esta norma absurda de sobrevivir
y sin embargo me ayuda
a sobrevivir.
Creo que Lydia lunch es bastante punk,
me gusta.
Hoy ella es mi dosis perfecta
para ir y volver
del trabajo.
Caverna,
fugada,
opio.

https://www.youtube.com/watch?v=Iip3yTTWVZI