Me contaron la historia de un perro

que corrió tras el coche de sus dueños

durante más de dos horas

cuando lo abandonaron

y  en ese mismo coche, me contaron,

lloraba un niño

que nunca más volvió a ser el mismo desde entonces.

Me dijeron que al llegar a casa la vida continuaba:

la leche seguía teniendo espuma en el café de la mañana,

el cielo seguía siendo azul y despejado durante el día,

las noticias seguían sonando sin parar en el televisor,

los hermanos jugaban y peleaban sobre las camas

y cuando se tenía que tomar decisiones crueles

por el bien de la familia

se tomaban

y un perro abandonado corría por sus venas

y la mirada de los padres y los hijos se hacía más fría,

más frívola, más evasiva.

Después del perro ocurrieron muchas cosas,

cosas que se tenían que olvidar en la foto de familia

porque “siempre hay que sonreírle a la vida”-  decía el padre

“pero ¿qué es la vida? ” – pensaba el niño

y un perro abandonado pasaba corriendo con la lengua afuera,

parecía una respuesta, parecía un delirio,

y el cielo seguía estando azul y despejado,

la leche seguía teniendo espuma en el café ,

las noticias seguían sonando sin parar ,

los hermanos crecían,

se hacían adultos,

cuando se tenían que tener decisiones crueles se tomaban

y por el bien de la familia

se olvidaba la historia.

Corrió,

lloraba,

la vida ,

un coche,

la familia,

un delirio,

un perro,

las noticias,

la leche,

dos horas,

olvidar,

olvidar,

olvidar,

ese día.

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