“Hola Negla”

Así me saluda la encargada del bar “Tapas chinas”.

Un día me preguntó mi nombre,

 le dije que me llamaba Blanca

y ella puso tremenda cara de desconcierto,

 yo hice el chiste de Blanca/negra

y desde entonces me llama “Negla”.

Blanca es el nombre de mi mamá y de mi abuela

y supongo que por eso me pusieron ese nombre.

Era un nombre complicado de explicar cuando viví en Brixton,

un barrio mayormente habitado africanos y jamaiquinos,

“¡¿Por qué tu mamá te puso Blanca?!” me preguntaban mis amigos

“… y yo que sé…” respondía yo.

Aunque, conociendo mi país ,

seguro que en la adopción original del nombre

hay una pretensión de algún tipo de pureza,

en la cual prefiero no pensar.

“Hola Chinita linda” le respondo a la encargada de bar “tapas chinas”

porque de verdad es linda,

y aunque yo no soy blanca ni pura,

 yo le dije que me llamaba Blanca

y ella me dijo que la llamara “Chinita”,

que sus amigos la llamaban “Chinita”.

Ella me pone en mi bandejita metálica:

Tofu guisado, berenjenas asadas, costillitas y arroz

(todo divino ¡y por 5 euros!)

Me siento sola en una mesa y me quedo pensando

que no hay nadie que se llame formalmente “Negra”

y que yo quizá hubiese preferido llamarme Negra en vez de Blanca

aunque tampoco soy negra…

…creo que en realidad soy, en muchos aspectos:

Blanca/Negra.

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