Tenemos niños corriendo dentro,

tenemos niños en la sangre y en el desespero,

en el recuerdo de una familia que ya no existe,

de un paisaje que ha sido destruido.

Tenemos niños descalzos en el alma,

niños que piden a gritos ser rescatados

de toda ambición,

de toda frustración.

Niños virus que nunca se van

y vagan por nuestro cuerpo.

Niños que sueñan con tirarse al suelo

cuando todo te pide seguir luchando.

Niños feroces y bellos como crías de león.

Niños caóticos y honestos como el nido de los vagabundos.

Niños que pasan de la historia y juegan al apocalipsis.

Tenemos niños como torres por dentro,

oscuros y altos en su vuelo.

Tenemos niños castigados en las paredes de los intestinos

y en los labios niños que solo piensan en besos

y guardan secretos terribles

en temblores.

Niños hermanos, niños padres,

amigos niños los tenemos.

Y en el fondo del dolor

 tenemos niños luz,

niños jugando,

niños riendo,

y cuando se apaga esa risa,

 cuando se acaba ese juego,

ya no tenemos nada.

Anuncios