“Bésame las nalgas cuando te hayas encontrado a ti mismo”

Esa era la frase que Nancy había escrito

en spray azul en la pared de su cuarto.

Le pregunté:

– ¿Qué quiere decir?

Me respondió:

 “Que no me gusta la gente que te hace preguntas

sin habérselas hecho antes a sí misma.”

Nancy pestañeaba con esos ojos luminosos

y un estrabismo hipnótico.

(Desde niña siempre me atrajo todo lo asimétrico,

lo que no encaja en ningún molde, ninguna convención)

Luego se lanzó un monólogo sobre el suicidio

y de como la familia era una muestra fractal

de todo el mal y toda la bondad

contenida en la humanidad.

Teníamos 14 años y desde entonces la consideré un genio.

Ese día me provocó besarla, no por lesbiana sino por inteligente…

(o quizá por las dos cosas)

…y un poco influenciada por el mensaje del graffiti también.

Nancy se reía mucho,

con una risa afónica ,

su voz era débil,

como la de un piano con las teclas flojas.

Sabíamos que enloquecería,

parecía que, ingenuamente, lo estaba buscando.

Una vez me dijo que no salía para irse acostumbrando,

para estar preparada para el manicomio

“para el encierro inevitable”  decía.

“No tengo miedo a volverme loca.

¿Sabes que todos vivimos encerrados de todas maneras?

Aunque creemos que somos libres…”

Me superaba en todos los aspectos:

Inteligencia/frescura/locura/precocidad/ belleza/riesgo/fragilidad.

Un día sus padres se la llevaron a Cuba

y después no sé a dónde,

le perdí la pista…

y a la mamá no se le podía preguntar nada

porque odiaba a todos sus amigos.

Tengo una foto de nosotras con chaquetas nevadas,

la cruz de Madonna y pose de intensas.

Aunque intensas sí que éramos un poco,

ella más genuina que yo,

yo siempre al final más ama de casa, más moralista,

más clase media.

Hoy escuchando esta canción de Las Ruinas

amanecí recordándola:

http://lasruinas.bandcamp.com/track/fragilidad

Anuncios