Hoy en día somos pocos

los que no hacemos nada.

La mayoría hace algo,

otros hacen ¨como que¨ hacen algo,

algunos hacen mucho pero no aportan nada

y el resto busca algo que hacer.

  kimchi y yo no hacemos nada,

somos fieles a la “Sabiduría del decrecimiento”.

Aunque algunas tardes nos encontramos

 para intercambiar videos de youtube,

se podría decir que somos “veedoras”,

“¡Mira esto!” es nuestra exclamación más común.

Kimchi trabajó de modelo en N.Y,

se tatuó una lagrima azul en la mejilla

discutió con su agente, la despidieron

y la pusieron en una lista negra de “modelos malditos”.

Cuando me lo cuenta no puedo evitar reírme:

“jajaja ¡Lista negra de modelos malditos!  jajajajajaj”

A ella no le hace ninguna gracia.

-Me gusta tu lagrima- digo como pidiendo disculpas.

– Me la tatué por romanticismo – dice Kimchi.

(Lo dice sin ningún recelo, más bien con ternura)

Pienso que Kimchi es una persona genuina.

Tomamos vino de una botella verde sin etiqueta.

Es vino de bodega,

 dulce con un ligero sabor a roble.

¿¡Encendemos el ordenador!?

Hoy decidimos ver pura danza y ¡empezamos!:

¡Mira esto! http://www.youtube.com/watch?v=aU0xPGVwhMU

¡Mira esto! http://www.youtube.com/watch?v=jrbdzPk2Xi0

¡Mira esto!  ¡Esto te va a matar!: http://www.youtube.com/watch?v=fH4FXiSbK7c

Nureyev le saca una lágrima a kimchi

que se bebe el resto del vino

mientras observa hipnotizada el video.

Durante unos segundos puedo ver

un mini eclipse

formado por esa lagrima acuosa

acoplándose por completo

a la silueta de la lagrima azul

tatuada sobre su mejilla.

Algunos micro- momentos

son maravillosos

y al mismo tiempo

carecen totalmente de importancia.

Pienso que si nos pagaran por ver

seríamos millonarias.

Pero se acaba el vino,

no hay más dinero,

es tarde, tengo hambre

y me voy a mi casa.

 

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