…Y de nuevo el insomnio…

Nuevamente me pilla

el ruido del camión de la basura

vaciando los contenedores

a  las 3.am.

En la cama cruzo los brazos como una momia

 y me quedo inmóvil.

Escucho las botellas quebrarse

unas contra otras,

desearía poder vaciar mi cabeza,

de la misma manera en que se vacía el contenedor,

pero cuando cierro los ojos,

sigo viendo la fila de cuerpos

en la costa de Lampedusa.

Es la imagen que vi en las noticias:

“…tres pequeros no socorrieron el naufragio…”

“…tres pequeros no socorrieron el naufragio…”

“…tres pequeros no socorrieron el naufragio…”

Una vez yo tampoco socorrí a una mujer,

que pedía a gritos ayuda,

ocurrió en Edinburgo mientras dormía,

me despertaron sus gritos en la calle,

 no sé por qué me quede paralizada,

tenía que haber llamado a la policía,

tenía que haber bajado a ayudarla,

gritó durante horas.

 “…tres pequeros no socorrieron el naufragio…”

“…tres pequeros no socorrieron el naufragio…”

“…tres pequeros no socorrieron el naufragio…”

Acomodo las almohadas,

cruzo los brazos como una momia

 y me quedo inmóvil,

escucho las botellas quebrarse

unas contra otras,

deseo poder vaciar mi cabeza

de la misma manera en que se vacía el contenedor

pero cuando cierro los ojos

sigo escuchando a la mujer.

Se me cruzan otros pensamientos,

son como un castigo,

mi pareja se despierta y dice:

“Calma”

yo lloro y me duermo.

Al despertar, recuerdo que una vez

alguien me dijo:

“Llorar no es suficiente.”

Tenía razón.

 

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