Cuando crees que conoces la belleza

se te muestra diferente,

como nunca antes la habías percibido,

como nunca antes la habías imaginado.

 La acepto sin poder definirla,

sin saber clasificarla,

esa belleza nueva como un manto,

esa belleza nueva como una sospecha.

Ahora sé que aquellos que me hablaron de un tipo de belleza

 me mintieron,

solo querían encadenarme a sus códigos.

Ha valido la pena renunciar un poco

o al menos intentarlo…

Se asoma otra historia,

ahora, aquí,

 sin ser nadie,

a orillas del Bósforo ,

siento el amor en el viento.

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Seyyal ha lavado sus pies con tanto afecto

que parece que no fuesen suyos.

 Meryem ha cubierto su cabeza

 con un pañuelo de lino crudo

salpicado luz depurada de vitral.

Han sido llamados a la oración

de la manera más fascinante posible.

¿Cómo no dejarlos ir…?

Como si algo pudiese detenerlos…

Seis minaretes vigilan con silenciosa autoridad

 a los niños que juegan entre las bóvedas.

Afuera los vendedores asan maíz

y cortan suculentas sandias.

Vuelven Seyyal y Meryem:

“Vamos a dar una vuelta por Estambul,

vamos a visitar unos amigos Kurdos”

Voy flotando.

Me sobrepasas Estambul,

me sobrepasas:

http://www.youtube.com/watch?v=wlUGEO7advc

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