El egoísmo del mundo

es mi propio egoísmo.

“El pensamiento”

 (Nuestra gran virtud)

no nos ha servido de mucho.

El vértigo nos dará una lección,

aunque ya es tarde para aprender lo básico,

 lo que la humanidad no ha aprendido en 6.000 años

no lo vamos a entender ahora.

El horizonte es una gran trinchera,

veo las pirámides de Egipto llorar

como lloran las madres por sus hijos,

como lloran los hijos por sus madres.

Hasta aquí hemos llegado buscando todo,

con el foso en el alma

y el hambre imaginaria,

 se presenta la nada

sin fingimientos,

aullido y gloria pasajera.

El solitario destino de todo se dispersa

y a tu Dios

le da lo mismo.

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