Partiremos en dos

tú por tu lado y yo por el mío,

cada mitad será exacta

a la soledad que defienden los poetas

en los bares del centro.

Pero en los bares del centro

no está la soledad,

ni en mi mitad llena de ecos,

que se aleja ahora de la tuya.

Partiremos en dos,

como si partiéramos una tarta:

Esto es tuyo y esto es mío.

Pero este sabor me recuerda a ti,

 este pedazo mío,

tan regalado,

vestido para celebrar

fiestas a las que no he sido invitada.

Partiremos en dos y qué importa…

– me digo a mí misma –

uno difícilmente es uno,

y a veces tú estás más presente

 que yo

en mí misma.

Partiremos en dos

y  la memoria indivisible

se seguirá riendo de nuestras

reparticiones.

Partiremos carne,

partiremos objeto,

partiremos espacio,

y nada más.

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