Pintando esperándolo todo:

los galeristas, los curadores,

 los coleccionistas, los mecenas,

 la historia del arte, la fama, el dinero,

las paredes enormes de los museos.

Pintando y soñando con enmarcar,

tensar la tela en un bastidor grueso

de 500 euros.

¡Vender en dólares!

Pintando esperándolo todo:

un libro, un documental,

un catalogo full color de 300 páginas,

un articulo, una entrevista, una reseña,

una nota de prensa, un premio.

El psicólogo dice: “Ten paciencia”

 respondo con silencio,

 oprimiendo los labios,

apretando las muelas,

mirando con tirria

 su oferta de mundo interno.

(Paisaje interno incendiándose)

Pintando esperándolo todo:

tener un estudio gigante,

con una batea industrial

para bañarme entera si es posible,

donde poder el manchar el piso

 como en esos talleres

 donde los mecánicos desguazan motores inmundos,

donde los pescaderos – bañados en sangre – trocean atunes,

a las 4 am,

pintando esperándolo todo,

 la espera se hace insufrible

 y en un minuto de cordura pienso:

 ¡Qué mierda!

Soy exactamente

como esos artistas

desencantados y envidiosos

que siempre detesté.

Pintando esperándolo todo,

autodestrucción,

dispersión,

frustración,

angustia,

estereotipos vacios,

expectativas basura:

Todo lo que no tiene que ser

haciendo un ruido insoportable

 en mi cabeza.

 Pintando esperándolo todo,

no se disfruta,

 espero que se me pase rápido.

No se puede vivir así.

(Ver también: pintando sin esperar nada)

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