• El partidismo es una enfermedad común, contagiosa y evitable.
  • Se puede transmitir de partido a ciudadano de a pie o a través de familiares y amigos.
  • Algunos síntomas comunes de la enfermedad son: irritabilidad, ceguera parcial, disminución de la capacidad auto-crítica, euforia, pérdida de la conciencia individual, delirio exacerbado de superioridad moral, pensamiento estereotípico, tendencia a la injusticia y a la componenda, lobbismo, deposiciones verbales o escritas inconsistentes, actitud violenta y defensiva frente a cuestionamientos externos (incluso hacia aquellos que se hacen de manera constructiva), imposibilidad para construir o contemplar hipótesis alternativas, rigidez.
  • La enfermedad puede producir, a veces, complicaciones graves, incluso mortales.
  • Se llama bipartidismo a la fase crónica del partidismo.
  • Puede derivar en otras patologías con mayor índice de mortalidad tales como: Autoritarismo de estado o Autoritarismo del capital.
  • Hay determinados grupos de población que tienen más riesgo que el resto a desarrollar un partidismo crónico.
  • Factores de riesgo: personas que consumen compulsivamente prensa y televisión (en especial material informativo),  personas adictas a las redes sociales, partidismo previo en la familia o fanatismo religioso, personalidad reactiva, ambición generalizada, necesidad de ser aceptado en un grupo.

 Tratamiento:

En la fase más leve de esta enfermedad, el ciudadano de a pie contagiado,  puede curarse desconectándose totalmente de todas las redes sociales, noticieros y prensa de todo tipo.

Se debe canalizar la ansiedad social dedicando tiempo al trabajo comunitario  independiente y sin adhesiones políticas.

El individuo deberá buscar mecanismos internos de satisfacción personal y espiritual, es decir, búsqueda del mundo interior.

Aunque se sientan náuseas, tristeza y desesperación no se debe de abandonar el tratamiento.

Contraindicaciones:

Riesgo de perder contacto con núcleos de poder (afectivo, social y material) no necesariamente nocivos.

Desinformación.

Rechazo por parte de los segmentos dominantes (bandos).

Riesgo de exclusión social.

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