Mirando el techo,

escuchando a Lhasa de Sela,

pensando que quizá

algún día pueda levitar.

(Pero no esperando ese día)

Solo pensando

o sabiendo

que habrá un día

en el que yo Blanca Haddad:

levitaré.

Entonces podré traspasar

el bello plafón de yeso

que decora circularmente

con flores

el techo.

Ese día quizá,

otros lloren,

mientras yo seguramente,

en una mezcla de miedo y encanto,

levite.

Entonces, seré algo parecido:

a la música

a las palabras

al viento

a la noche

al vapor del agua

a la mirada

al pensamiento

al polen

a los globos de los niños

al olor de la leña

al humo de un cigarro

a la bruma del mar

al protagonista de un sueño

a un pez

a un pájaro

a un paraguas que voltea la tormenta

a una pregunta

a un sentimiento de amor

a un sentimiento de ternura

y así…

Ese día el techo

me recibirá aun más abierto

más seductor

que hoy.

Aunque hoy me doy cuenta

que es un techo bellísimo.

(Todo es culpa de Lhasa y su voz de otro mundo)

http://www.youtube.com/watch?v=qnDl9a6FqSA

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