Vendiendo filtros de agua

a “puerta fría”

engatuso a la gente

para que compren un filtro de tres mil euros,

porque de otra manera

“…se les acumulará el calcio en los riñones…”

porque de otra manera

no me gano el 3% de la venta.

Sonrío todo el tiempo,

aunque estoy pensando en cualquier cosa,

pero no sonrío para nada cuando pregunto:

“…¿Tiene manchas de cal en grifos y mamparas?…”

Cuando pregunto eso,

pongo la cara más grave posible.

Grave, grave:

como estuviese diagnosticando

una enfermedad incurable.

Entonces les explico

sin mostrar mucho interés,

por qué es “vital” tener un filtro de agua

y después vuelvo como si nada

a mi sonrisa de ingenua vendedora,

de currante.

El contraste sonrisa-gravedad siembra zozobra.

La somatización agiliza la operación:

El posible comprador

siente el calcio en los riñones

o lo sentirá cuando te hayas ido.

Por eso debes tocar la misma puerta

dos veces por semana.

Si te gritan o no abren

es porque están asustados

y ya saben que se trata de

comprar o morir.

(No lo tomes como algo personal)

Toda venta

debe ser abordada

como un tema

de vida o muerte.

Sobretodo vendedor:

No sientas culpa.

Con algo hay que ganarse la vida!

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