A  Jovana la llaman “ojos de desierto”

porque mira fijamente tus ojos

y  tú sientes sed

y quieres complacer sus antojos.

A Jovana la llaman “manos de santo”

porque te acaricia con sus largos dedos:

la nuca,

el pelo,

la frente,

 el cráneo

y te saca el llanto.

 La miras en silencio

y el silencio permanece…

Jovana no responde las preguntas

que no haces

y te duermes

mientras ella se corta

el antebrazo.

Las botas de Jovana son dos barcos

anclados en el polvo,

debajo de la cama

hay bragas con encajes ,

servilletas de tela,

conchas de mandarina,

tu miras el polvo

y el polvo permanece,

Jovana no te pide que te quedes

y  te vas…

 desapareces.

Ella empapa el pan tostado

 en un café cortado

 predice el futuro

y el futuro juguetón

responde:

“ El tiempo es un ladrón”

Jovana suelta una sonrisa retorcida

mientras observa a los peces en el tanque

girar sin salida…

y piensa..:

“Tengo que escapar de la rutina”

pero la rutina viene

(sin ser invitada),

se sienta en el sofá de terciopelo,

fuma en el narguile

tabaco de manzana,

y mira a los peces

que Jovana cría.

Nada en la nada,

otra tarde perdida

y el sol agotado

se acuesta

en las vías.

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