Ocaña sálvame ahora

de la muerte espiritual,

que venga María la loca

pa´ ponernos a bailar.

Ocaña me enferma el Sonar,

Benicassem y el MACBA.

Yo quiero que en Barcelona

arda tu sol de verdad.

Que salgan a los balcones

los artistas del Raval,

Ocaña tu muerte es mía

y de la propia ciudad.

En el café de la opera

ya no se puede ni entrar,

si no se gasta una pasta

en un tecito y un pan.

La rambla te llora Ocaña,

nadie se puede olvidar

del pintor salvaje y bello,

de fuerza descomunal.

Si vuelve a nacer Ocaña:

!Que nazca en Plaza Real!

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