Lucía canta en la ducha,

porque es una persona alegre,

tiene una boca bonita

y cuando se ríe

se pueden ver sus muelas.

Se ríe bastante

y es agradable

su alegre presencia…

…menos en el cine.

En el cine Lucia se transforma

en un “shhhhhhhhh!!!” continuado,

hiper vigilante,

estricto,

implacable.

La filmoteca es su lugar favorito,

allí puede pasarse la tarde entera

mandando a callar a la gente,

censurando a los que intentan

comer palomitas a escondidas.

Cuando Lucia me invita al cine

le respondo: “No gracias.”

Lucía va sola,

 descarga sin piedad,

y luego vuelve de lo más feliz,

entonces nos encontramos

en el Bar Pagés

y tomamos cerveza

mezclada con gaseosa.

Me prometí a mí misma

jamás ir al cine con Lucía.

A la gente querida

hay que dejarle

sus

“espacios terribles”.

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