Por el piano quebrado pasan voces

que dicen la verdad que desconoces,

la que suena mal y mal se toca,

con la rabia incendiaria en la boca.

El poeta, disonante, arrebatado,

pulsa la tecla del malestar callado,

y su copa vacia nadie llena

porque sus notas no producen

 el sedante

que relame

la colmena.

La aparente armonía del panal 

esconde un secreto

y por dentro se les tuerce el esqueleto,

su mensaje de amor

tan primoroso

 encubre sus deseos recelosos.

Es el vacío existencial el que ameniza

la feria del dinero

y  la ceniza.

La falsedad esta peinada para salir de baile

y el artista

!Que no toque!

¡Que no hable!

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