Dulce Bolard tenía los ojos muy negros

 su acritud era de aceituna Kalamata,

introvertida, morena, difícil, atrayente,

 de pelo largo siempre recogido.

Dulce estudió astrofísica en la Complutense

y allí no hizo ni un solo amigo,

pero si que hizo aliados

en el centro de rehabilitación “Despertar eterno III”

donde, con 23 años,

estuvo ingresada por su adicción a la heroína

durante 19 meses.

Allí fundó una peña de “Poesía Científica”,

de ese grupo trascendieron 4 poetas:

Armando Jha (Poeta autoílico, actualmente residenciado en Barcelona),

Salvador Ramadán (Amante de las aves que vive en una isla del Caribe)

Nuria Rocosa (Casada con tres hijos)

y la misma Dulce Bolard  (Científica loca, fallecida en el 2001).

Juntos hicieron un fanzine llamado:

“Poesía de las perturbaciones”

Yo tuve la suerte de tener un ejemplar entre mis manos,

parecía un librito de alquimia.

He aquí uno de los poemas de Dulce Bolard

publicado en dicho fanzine:

“Objeto matemático” (Madrid, 1992)

“Soy un objeto matemático,

mi valor depende directamente del tuyo.

La velocidad del deseo

determinará el impacto

de nuestro sexo.

Cuidado con las variables independientes…

Los días son eternos si yo quiero

(Llámame por teléfono!)

 si tu quieres

puede que yo brille en ti.

Por favor

no me dejes en la NADA,

una vez mas…”

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