Me estoy poniendo vieja:

me gustan cada vez más las frutas confitadas,

 critico la comida basura,

me da sueño en las discotecas,

me marea el humo del cigarro

y mi bebida favorita es el vermut.

Me estoy poniendo vieja:

me levanto más de dos veces en la noche para ir al baño,

me molesta la música que escucha el vecino,

me relajo regando las plantas

y no me interesa conocer a más gente.

Me estoy poniendo vieja:

me falta una muela,

me duele la espalda,

cuento mil veces la misma historia,

sospecho que todo pasado fue mejor

y me agobian los eventos multitudinarios.

Me estoy poniendo vieja:

no me identifico con las tendencias,

me espanta el futuro del mundo,

los poderosos me parecen patéticos,

veo oscuras ambiciones en los benefactores,

no creo en héroes,

ni en chivos expiatorios

y la gente humilde

 (que es muy poca y entre las cuales no me encuentro)

tiene mi admiración y respeto.

Me estoy poniendo vieja

y a medida que envejezco

pierdo el miedo a parecer

lo que siempre he sido:

 una vieja.

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