Lloré cuando borré tu nombre del teléfono móvil,

supongo que algún día alguien que me quiere

también tendrá que borrar mi nombre de su agenda.

Ahora tengo la triste certeza

que no volverás a llamarme

para discutir las noticias y hablar de política,

porque incluso las noticias y sus protagonistas

van muriendo.

Borro también tu foto de mi móvil,

porque en mi dolor siento que la fotografía

es un invento cruel.

Antes de borrarla detallo meticulosamente tu cara:

Tus dientes impecables,

tu nariz caribeña.

Beso con ternura la foto

pero la foto

no me besa de vuelta.

Eres absolutamente bidimensional.

Sufro porque soy concreta,

porque lo simbólico me entretiene

pero no me acompaña.

(Quizá no es lo más poético pero así lo siento)

La melancolía no devuelve nada a su sitio.

Ya no estás:

has muerto padre.

Algunas despedidas importantes nunca suceden.

Beso con amor tu foto

pero la foto no me besa de vuelta.

¿A quién van dirigidas estas palabras?

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