Cada artista tiene un valor en sí mismo.

Me gusta pintar un par de horas cada día, nadie puede vivir así. Tengo que aprender a pintar en horario comercial.

Los curadores y los galeristas exponen a través de los artistas.

¿Por qué el arte “conceptual” tiene la necesidad de ser algo más allá que un concepto? No lo entiendo.

No se puede ser Joseph Beuys sin la guerra.

Cualquier artista que tenga un libro de 500 páginas es importante. El grosor se toma más en cuenta de lo que uno se imagina. Lo mismo pasa con los marcos.

La mayoría de las galerías son adictas al blanco.

Los curadores saben que tienen poder y lo disfrutan.

Los artistas saben que no tienen poder y lo disfrutan.

Las dinámicas del arte son fundamentalmente sado-masoquistas.

La producción artística por muy bella que sea no deja de ser polución.

Todos somos toxicómanos en términos visuales.

Mis ojos están cansados,  necesitan beber nada. Por eso no abro las ventanas y no enciendo la luz. No es depresión…bueno, a veces sí que lo es.

La pintura de gran formato debería  tener pies o ruedas o alas, para irse sola a todos lados.

Acumular fajas de dibujos me produce una satisfacción increíble desde que soy una niña.

La pintura tiene vida propia, no vale la pena intentar controlar su destino.

Todos los materiales son nobles.

El acrílico es el oleo de los desesperados.

Cuando me preguntas de qué trabajo y digo: “soy pintora” no me preguntes: ¿y de qué vives? Que cuando tú me dices que eres “abogado” yo no te pregunto: ¿y cómo duermes?

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