A mí me gusta

salir a bailar con Vanessa.

Le da por hacer

coreografías de Pina Bausch

independientemente

de la música que suene

 y como tiene el pelo largo

le pega tremendos azotes

a  las otras personas

 que bailan en la pista.

Lo tiene por debajo de la cadera,

 es súper liso, abundante

 y un pelín grasoso.

Es como un látigo su pelo.

Un látigo castaño.

A ella le gusta el vodka

y al tercero se desata

dándole con la cabeza.

Tiene mucha fuerza

porque es fisiculturista profesional.

Baila con un ímpetu

que me hace feliz

y  me da un poco de vergüenza

al mismo tiempo.

Yo no soy tan espontánea como ella.

Hoy se devuelve para  Miami,

le salió un trabajo en “un gimnasio brutal”.

 ¡es una lástima!

 Porque no existe en el mundo

nadie que domine el movimiento

de su  pelo

como lo hace Vanessa.

 

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