Cuando leyó la noticia le dio un ataque de pánico,

le transpiraban las manos pegadas al periódico,

la lengua se le volvió pastosa,

le costaba tragar,

tenía palpitaciones.

Fue corriendo y encendió la computadora.

¡Nunca Windows había tardado tanto en encender!

“No puede ser…”

Desesperadamente buscó la página.

Pero se encontró con un anuncio del FBI:

“The walking dead” no está disponible

Sudó más, se le secó más la lengua,

tuvo mas palpitaciones.

Ansioso, apagó la computadora de golpe

desconectando el cable de la energía,

que era a la vez

como si se desconectara a sí mismo.

Sintió que la casa estaba llena de ruido.

(aunque era el ruido normal, el de siempre)

Escucho la voz de su esposa que hablaba por teléfono,

oyó a sus gemelos de tres años jugando en la habitación.

Era un día cualquiera a las nueve de la noche

y él debía estar viendo su serie favorita.

Pero ahora estaba condenado

“por las malditas leyes del gobierno”

a compartir con su familia.

 Menos mal que hoy en día

hay mil maneras de no estar.

Esa es una libertad

que ninguna ley

puede regular.

Anuncios