Cae el  helecho del tronco de madera,

está lloviendo vida en las ramas,

enredadera.

Quiero ponerle palabras a lo verde

y lo verde me supera.

Naturaleza ante ti cedo totalmente,

no espero que el plástico defina mi camino:

Naturaleza salvaje mi único destino.

No tengo donde caer muerta porque aun vivo.

Vivo en las hojas,

Vivo en el mar,

Vivo en la piel de un animal.

Quiero ponerle palabras a mis sueños

y los sueños se me escapan como fieras.

 Van en busca de alimento,

yo desisto

 y me dejo amamantar

por lo que no tiene palabra,

 ni sustento.

Soy la nube, el vapor y la neblina,

de mi confusión saco la miel divina.

No intentes comprenderme,

yo misma no comprendo:

No hay nomenclatura,

dirección, ni tiempo.

Caigo como cae la lluvia sobre el suelo.

La realidad me acoge

y a veces me escupe,

pero yo nazco de nuevo.

Todo me atrae y todo se luce.

Mil veces recién nacida,

para mil situaciones diferentes.

Soy la larva de mi propia fruta,

devoro  la experiencia

y sigo mi ruta.

Ruta sin camino.

Camino sin ley.

El  helecho cae

sin saber por qué.

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