Te comparas con lo que ves de los otros,

no con lo que no ves.

Lo que no ves de los otros

es lo que ellos comparan con lo que ven de ti.

Lo invisible espiando lo visible.

Es la perspectiva del deseo

y  de la ingenuidad.

Las sombras también viven,

tienen ojos y oídos.

El  niño pequeño le habla a su sombra,

su amiga invisible,

la tiene incorporada.

Eduard conversa con su sombra

y como no es un niño

la gente se asusta.

Nada espanta más al hombre

que reconocer

que a veces hay extraños

habitando dentro.

Queremos creer que sabemos todo del mundo

y de nosotros mismos.

Queremos lo visible.

Queremos un trozo

de nuestro propio engaño.

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