“No te aburras

mira que esto es cortico.”

me advirtió cuando nos escondimos

detrás de un árbol.

Hoy es lunes

y a los cinco minutos:

¡20 años más tarde!

“Llévalo con calma, déjalo que fluya…”,

 dijo el malandro.

Nos habíamos quedamos atrapados

durante media hora

en una balacera.

Tenía un perdigón en el muslo,

“déjalo que fluya” respondió

cuando le pregunté sí le dolía mucho.

“Déjalo que fluya”

(Se refería al malestar y a los acontecimientos)

Después se lo llevaron en una moto DR 125.

Iba sudando la camiseta ovejita.

Y hasta se despidió: “cuídate chamita”

Le dije: “ y tu pórtate bien.”

Me respondió:

 “¡Yo no!

nadie se ha portado bien conmigo..jajajaj”

Yo ya le había visto la nueve milímetros

metida en la rayita del culo

y aunque sentí pánico lo dejé fluir,

junto con los gases lacrimógenos,

lloré un poquito.

Fue un lunes de 1991,

en Plaza Venezuela.

Carlos Andrés era Presidente.

Es sombrío que sea el miedo

lo que nos haga tomar conciencia

del  tiempo…

y de la memoria histórica.

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