Vino en moto a 80 Km por hora

desde Sants hasta Lesseps

para traerme un plato de lentejas.

A eso llamo yo amistad.

No lo olvidaré.

“Mis lentejas

son las mejores del mundo,

lo curan todo”

y  yo con la esperanza de los encarcelados

me amparé en una cucharada

de granos y chorizo:

¡Dios Santo!

¡Se puede acabar el mundo

después de estas lentejas!

No me importa.

Sintonicé Radio Contrabanda

sonaba  Facundo Cabral:

“…No soy de aquí

     ni soy de allá…”.

Camaradería perfecta.

Las lentejas se deshicieron

con espeluznante placer

desde mi lengua hasta el estomago,

cicatrizando a su paso

la herida de mi pecho

¡y más…!

Me salvé por un trocito de morcilla.

A 80 km por hora

desde Sants hasta Lesspes.

A eso llamo yo amistad.

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