A josé Pérez Ocaña

La belleza no existe

si existiera

la gente podría decir lo que es bello

y lo que no.

La belleza es el deseo

de una dimensión perdida.

Los que han atrapado a la belleza

sujetan el trofeo del aburrimiento.

No abrazan el misterio

de saber el no saber

de la belleza.

La belleza seduce cuando sorprende,

belleza de soles muertos,

como la belleza del pintor Ocaña

o de la chica de la foto

que nadie sabe quién es

porque no es nadie,

es un fuego.

La belleza no se toca,

ni se retoca.

Es salvaje y huidiza,

noches de sudor

y besos.

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