Cabeza,

brazos, tronco y extremidades,

todos fueron encontrados

en diferentes plazas,

en diferentes puentes.

¡Que no se enteren las madres!

los padres, las esposas, los hijos

los hermanos, los novios

las novias, los amigos, los vecinos.

Solo los políticos

pueden saber de esto.

Solo los políticos

pueden comerse los restos

y seguir adelante,

como perros,

siempre buscando

un hueso que enterrar.

Solo ellos y su raza

-empatía cero-

distinta a la de los que lloran

 de verdad

sus muertos,

sus casas demolidas,

sus pueblos abandonados,

sus árboles secos,

sus hijos enfermos.

Solo ellos

con sus trajes,

sus almuerzos,

sus risas asquerosas,

sus campañas,

sus revanchas,

sus pactos,

solo ellos

acabando con todo.

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