Estoy celebrando

tendida  en bragas, boca arriba  en la cama,

con el ventilador encendido y mi perra Lupita durmiendo a mis pies.

¡Oh Paraíso para que especularte mas complejo!

Extiendo los brazos,

pienso en  Muhammad Ali y  Sor Juana Inés de la Cruz.

Escucho a Seasick Steve.

Me parecen increíbles los tres en tres niveles diferentes.

Hay una mancha en el techo: es un pez con dos cabezas.

¡Qué agobio con la humedad! (la del techo y la del ambiente),

aunque más agobio dan las casas perfectas  y sin  humedad.

Las peores son las de diseño.

Cuando trabajé limpiando me tocó limpiar una de esas casas,

La casa brillaba,

 no brillaba por sí misma,  ni automáticamente,

brillaba  porque yo la hacía brillar,

brillaba maniaca depresiva,

primero maniaca: ¡que chic son las casas de diseño!

y después depresiva: ¡fucking  cocina plateada que la pula tu abuela!

En fin…Muhammad Ali sabía muy bien las implicaciones de su arrogancia

 por eso me obsesioné con él desde el primer instante que lo vi.

No estaba hecho para el sometimiento sino para todo lo contrario,

pagó un precio muy alto y tuvo que ser cruel pero  ¡bien por el!

¡Eres  grande Muhammad!  ¡Eres grande!

Todos los afro -descendientes del mundo

siempre estarán en deuda contigo.

Cada vez que celebro mi cumpleaños celebro el tuyo.

Aunque nacimos en años y días diferentes, eso no importa.

Lo importante es saber que uno siempre nace contemporáneamente

con aquellos que ama más allá del tiempo y  del espacio.

Uno nace y supera su posible muerte de antemano,

uno nace para hacerlos vivir

un poco más.

Anuncios