Cuando era una niña  de nueve años o así

intenté miles de veces  contactar con los extraterrestres,

pero fue imposible.

Debe ser por eso que tengo los amigos que tengo

y  me tengo a mí misma de la manera tan extraterrestre  que soy.

Pasábamos horas Nessim, Lucas, Marianito, Orlando  y yo

sentados en círculo, agarrados de las manos, con los ojos cerrados

 intentado “contactar”.

Como Nessim  iba a la piscina, tenía los ojos rojos del cloro.

Eso hacía más dramática su cara,

 cuando después de un rato sin contactar abríamos los ojos,

 Nessim nos miraba con sus  ojos árabes rojos / azules  y decía:

 “sentí algo”

 entonces  descubríamos  que él era el  más new age de todos.

Luego nos  acostábamos en el capot caliente del conquistador

a ver las estrellas y  avistar platillos voladores.

La noche era fresca y tranquila.

 A veces no veíamos nada, a  veces veíamos dos o tres.

Aunque  los adultos nos decían que eran  aviones militares

nosotros nunca les creímos porque

 para qué  renunciar a la fantasía tan pronto.

Así estuvimos un par de años hasta que se murió el papá de Marianito,

fuimos al novenario y descubrimos la vida de Jesús.

Nos pareció intrigante pero la adaptamos a nuestros ritos,

 nos dio por allí y empezamos a cantar “Cordero de dios” en las noches,

en un parquecito, rodeados de velas rojas y sentados en círculo también .

Entonces una vecina  muy mayor nos acusó  de  satánicos

y quizá todos los niños lo son sin saberlo

pero esa no era nuestra intención…(continuará…)

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