Siempre que voy dirección Fondo

voy sola,

nadie me quiere acompañar.

No me gusta estar sola,

por eso  voy a Fondo

un poco cabreada

y  se me debe notar

porque la gente me mira con miedo.

Tampoco voy muy bien vestida

no ha sido algo pensado

es que esa es la ropa que tengo:

una camisa recortada,

unos pantalones zancones,

y  unas botas rojas Dr. Martens.

 No soy una mujer elegante con la ropa,

lo mío es  pintar, dibujar,

escribir mis vainas,

y cocinar tallarines con almejas.

¿Por qué hay que ser algo más?

Claro, está el tema del dinero…

Pero  uno no puede ser

lo que no es

y yo no quiero cambiar.

Menos ahora que el tiempo

empieza a tocar el timbre.

Pienso seguir yendo a Fondo,

a comer berenjena picante  en cuchitriles

y perderme

entre inmigrantes inquietos

como  yo.

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