Felicidad sin ínfulas.

Felicidad de vida normal.

Felicidad total.

Con alegría de cielo despejado en la mañana,

así te clavo un beso en la mejilla.

Tu respondes “me encanta verte”

yo  te digo “a mí también”.

Se llenan automáticamente dos copas de cerveza  bien fría,

vienen volando las patatas bravas hasta nuestra mesa.

 “Qué lindo tu pelo”

“Gracias, me lo estoy dejando crecer”.

También dejo crecer los días de sol, los baños de playa

 las caminatas por la Ciutadella,

y mi amor por Anna y por Lupita.

A los minúsculos envidiosos,

 a esos no los dejo crecer,

los tengo en un frasco con vinagre

aceite de oliva, pimientos y cebolla.

Esta misma noche nos
los comeremos con vino blanco

y  pancito tostado.

Tú te ríes y te ríes.

Amigo

!Que bien saber que hay un poco mas de tiempo!

 para verte

crecer y decaer,

 porque así es la vida.

Tu risa llovizna porque es tranquila,

mi risa truena porque es loca y rara,

pero aun así nos acompañamos.

De repente me quedo callada,

y te digo:

“No tengo cáncer”

“Gracias a dios Blanquita” dices  tú.

¡Me siento como una niña que pasó un examen!

Verdaderamente contenta.

No tengo derecho a quejarme de nada.

¡Otra Estrella, por favor!

Estoy feliz, feliz,
feliz.

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