La mujer del turno anterior sale del pequeño recinto,

es joven , lleva unas gafas de pasta rojas, rectangulares y con aumento.

Repentinamente se dirige  en voz alta a todas las que estamos sentadas:

“¡Que bella es la ciencia y la tecnología!”

Yo la miro muda y expectante como todas las demás…

 Ella prosigue bastante exaltada, está roja y parece molesta:

“Han ensamblado ADN y creado una bacteria artificial,

 han resuelto la conjetura de Poincaré,

 han conseguido analizar la radiación cósmica de fondo

 y así determinar  la edad del universo,

han confirmado la existencia de hielo en suelo marciano,

han elaborado  un catálogo de 510 exoplanetas,

han confeccionado  metamateriales  capaces de crear
capas de invisibilidad,

han programado las células para hacerlas pluripotenciales,

han creado redes sociales,

han desenterrado a Adri! El homínido más antiguo….

¿Y todavía no han podido inventar una maldita maquina de mamografía

que no te aplaste la teta tan delgada como una panqueca!?

¡Qué mierda de mundo tan machista! De verdá.”

Nos quedamos en silencio, la recepcionista también.

Ella pide su cita, se despide con una media sonrisa y nos
deja allí

pasmadas , esperando nuestro turno…

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