Tomar ácidos no es una buena idea

si no estás seguro que tu mente es limpia

y tu corazón alegre.

Rosie tomó medio acido

un día antes de la fiesta de graduación.

Dany tomó la otra mitad.

El efecto del acido en Rosie fue devastador,

Dany lo notó cuando ella salió del lavabo,

con un maquillaje bastante particular:

sombra de ojos en la boca

y delineador en los lóbulos de las orejas.

Pendientes de ingenua diversión.

Hasta ese punto todo fue felicidad,

luego Rosie vació entre sus manos

tres hielos de un refresco

y gritó entre lagrimas:

“Mis hijos!

¡Se están derritiendo!

¡Mis queriditos!!!”

Dany trató de calmarla:

“Amor, esos hielos no son tus hijos”

Luego entró en pánico

cuando advirtió los dos colmillos

que tenia Rosie cuando aullaba por sus hijos.

El aullido duró más de media hora

Dany perdió la paciencia

y atacó a Rosie con una baguette vieja en la cara.

Rosie sangro por la nariz,

y se relamia la sangre con apetito.

A Dany no le gusto nada ese detalle

y se encerró asustado en el trastero.

Mientras tanto Rosie le daba un sermón a las naranjas

frente a un charquito de agua que eran sus hijos muertos:

“Espero que ustedes, como madres, nunca pasen por esto”

luego se reía loca- loquísima.

Cuando Dany salió del trastero encontró a Rosie

desnuda durmiendo en el sofá entre naranjas.

La juventud siempre es poética.

Un gato siamés, que se había mantenido distante

se acercó y comenzó a hablarle a Dany sobre Henrietta Huxley

y el pensamiento agnóstico:

“Nunca conocerás a Dios…” dijo el gato.

La madre de Danny llego,

encontró la casa en un estado deplorable

y a Dany rezando en la cocina.

 

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