¿De dónde eres? me preguntó,

de Caracas respondí.

Si era ella o él… no sé

Me parecía más ella que él.

Su fugitiva masculinidad

era  como la aceituna del vermut.

Solo cruzamos esas palabras,

luego me bajé del bus.

-me gusta tu pelo-

me dijo  cariñosamente
a manera de despedida.

Me pasé la tarde paseando por La Latina.

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