Conocí a Sindi

cuando trabajé en la cárcel de mujeres (INOF).

Enseguida fue amigable,

era una morena enorme

con una dentadura increíble,

era la peluquera y estaba allí por drogas.

La trasladaron desde la Planta

porque le habían dado 7 puñaladas.

Se salvó,

era una mujer fuerte.

Una tarde me dijo: “Ven que te enseño el infierno..”

y yo fui (a pesar de tener miedo).

Recorrimos la cárcel entera,

había un pasillo sin salida,

con una celdas mínimas,

oscuras y hediondas:

– Allí están las que se portan mal – Dijo.

Sentí escalofríos,

la palabra tortura y su significado

 se besaron en mi mente.

Escuché gritos.

Después me invitó a almorzar,

No había suficientes bandejas en el comedor,

Ella pegó un grito: “¡ Luciaaaa chamaaaa pásame un vaso!”

Lucia se asomó

(era espectacularmente bella)

También estaba allí por drogas.

Le lanzaron un vaso de cartón,

viejo y enorme,

del Mc Donalds.

Allí me sirvieron:

lentejas, arroz aguado y carne rancia.

No se podía hablar en el comedor.

Olía a grasa hervida.

Se sentía un silencio tenso,

yo veía a Sindi y sentía ternura,

era como una niña gigante.

Almorcé a duras penas

mi vaso de comida.

Era mi manera de decirle

que me caía bien.

Anuncios