Gallina caída,

muerta en vida,

entregaste tu existencia a los otros,

 tu tiempo a la
nada,

tu energía a lo domestico.

Disparaste en tu alma

un cartucho de desencanto.

Lloras aire,

chillas murmullos.

Drenaste tu fuerza,

escurriste el sentido.

Te quedaste con los muebles,

con los anillos

con las mascotas enanas,

sin conversación.

Te vas despidiendo gallina

de un mundo

que al final

no supiste degollar,

no supiste destapar.

Te quedaste con sed gallina.

Por temerosa.

Por coherente.

Por educada.

No supiste crecer, te quedaste atrapada en la niña.

No tuviste el valor de mostrar tu cuerpo,

de reírte como una loca gallina.

De chuparte los dedos,

de ser mala,

de competir,

de eliminar de tu vida lo que no te servía,

de ser cruel,

de ser zorra.

No tuviste fuerza gallina.

Para nada.

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