Mi amiga Janice acaba de salir del hospital psiquiátrico

vale la pena aclarar que la permanente no se la ha hecho allí,

ni tampoco el tatuaje del Pato Donald,

ese look lo tiene desde que es una quinceañera,

al  igual que ese estúpido amor por los arcoíris.

Mi amiga Janice escribe como un dios

pero  su look le ha limitado mucho

sus posibilidades de tener éxito.

Sus multiples  cadenas de cuero tejido  en el cuello,

atraen la estupidez de los intelectuales.

Su manera loca de alargar las palabras cuando habla

la hacen blanco fácil de los burlones.

Sus franelas manchadas de aceite,

no la favorecen.

Me gusta  la histeria con que te aborda para contarte

que  en el hospital comía buenísimo,

que conoció gente muy interesante:

“Los mejores artistas están allí”.

Cuando  Janice cuenta  algo  muy emocionante

se aplaude a sí misma.

Como debe ser.

Es una estrella.

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