Alcabala

Aquella noche dijiste muy tranquila:

“Salgamos, nunca he visto un tanque en marcha”

llegamos a la Carlota y sonaban disparos.

Nos devolvimos. Yo no la estaba pasando bien.

Tenías tres polares en la guantera,

estaban heladas.

Sentía mis ojos más grandes,más alerta.

Me advertiste:

“Creo mi papá está metido en este peo

hace una semana que no viene a la casa.”

Yo te veía tan inteligente, tan sola.

Estabas obsesionada con Nirvana, era tu espejo.

Yo lo odiaba, tenía celos.

Yo siempre tirando a la evasión

prefería “Holiday” de Madonna.

Te devolviste a 120 por la Fajardo.

Qué noche tan rara.

Circulaban pocos carros y parecían fantasmas.

Quizá era yo la que se sentía un poco fantasma

pero tu llevabas la ventana baja,

el pelo suelto y cantabas.

Hasta que en una alcabala nos pararon,

yo casi me oriné del miedo.

Yo siempre nerviosa, tú siempre impávida,

ni siquiera bajaste el volumen.

El guardia nacional, que tenía también 20 años

dijo con cara pálida, aún más asustado:

“Muchachas, váyanse derechito para su casa

que esta noche está bien fea.”

Tu respondiste:

“La noche es bellísima, los feos somos nosotros, la gente.”

El guardia te sonrió con tristeza.

Después no hablaste, no cantaste, nada…

y nos devolvimos.

Barata

Tal parece que JC sabe de todo
porque tiene una jodida opinión sobre todo,
le gusta la birra y la poesía
pero no le gusta pagar por cultura.
Lo vi poner 40 céntimos en la taquilla inversa.
“ Odio la taquilla inversa
¿Por qué no asumimos que somos mezquinos
y vivimos con eso? ” – Le dije directamente a la cara.
JC no es un mal tipo pero es un tacaño.
Me molesta, sé que tiene pasta.
¿Qué le hace pensar
que tienen que entretenerlo de gratis?
“ …Voy a dejar el arte
¡no voy a recitar nunca más!
No quiero que gente como JC
me coma el hígado.
¡Miserable hijo de puta!…” – pensé.
Entonces JC vino con una birra
y me dijo: “ Toma”
y joder… se me pasó la rabia
y le sonreí con cariño.
La cerveza estaba rica y fría…
¡Madre mía!
¡Qué barata soy!

Asta rota

 

Un unicornio con el asta rota

cruza el pálido arcoíris

¿a dónde voy?

Algunos sueños se cumplen,

carburan en mi boca,

y ahora extraño la ilusión

con la que los mantenía encendidos.

Los sueños alivian los dolores.

La noche arropa a los perseguidos

los abraza plenamente,

les da una tregua.

Maternales  espejismos tocan la frente

del que dormido olvida su sufrimiento.

Un unicornio con el asta rota

cruza el pálido arcoíris

y al otro lado los poetas

lo reciben con cantos y cerveza

Voladura

¡Oh! ¡Hermanas!

¡Brujas todas encantadas!

la manada esta pasmada

porque la maga delgada

se ha escapado a volar mundo

con ese deseo inmundo

de follarse a todo dios:

mortales, dioses paganos,

bestias, lobos, infrahumanos,

peludos y bien pelados,

por el filo bien pasados

la maga loca ha gozado

y ha dicho: “no vuelvo a casa”

aquelarrica perdida

“…la escoba ya está encendida,

no vuelvo ni que me paguen,

al final este es mi hechizo…”

casa por cárcel no quiso

y sabiendo hacer su guiso

bien largada, se largó.

Cabellera voladora,

de Hécate adoradora,

con filtros y encantamientos

causando derretimientos

le dijo que no al convento

y en pleno acaloramiento

le pidió a un incubu hermoso

que se sentara en su vientre

frio placer inconsciente,

osculum infame, ardiente,

belladona y estramonio,

ella sintió libertad

pero el pueblo…

sintió odio.

¡Malleus maleficarum!

No es fácil verla volar

lejos, alto y sin vergüenza,

“qué asco la bruja esa”

dijo la gente decente,

mientras juntaban los palos

para quemarla allí al frente,

allí en medio de la plaza:

“¡Es salvaje! ¡ Es malvada! “

gritaban las madres puras,

con una mano en la hoguera

y otra en la cerradura.:

“En nombre del bien común yo propongo la tortura”

y así paso por cordura

la más rancia amargura

¡Oh!  ¡Hermanas!

¡Brujas todas encantadas!

Cabelleras voladoras

de Hécate adoradoras

no se dejen atrapar

y repitan este hechizo:

¡vuela alto ¡

¡vuela lejos!

¡vuela loca!

¡vuela más!

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P.D : El hechizo funciona para vencer el miedo y accionar, se lo dedico a todas mis hermanas que luchan para poder volar , hoy más unidas que nunca:  ¡somos las nietas de las brujas que no pudieron quemar!

No te confundas

Mi rabia es este pedazo incompleto de la historia,

un plato roto sobre el cual ya no se come.

Mi rabia no es para nada justicia,

no puede exponerse, ni escribirse.

Mi rabia no ganará premios,

ni despertará conciencias.

Mi rabia no es poesía,

mi rabia es solo rabia.

Yo jamás he visto en la rabia poesía,

no he tenido esa suerte.

Yo sé que al matar al poeta

mataron también al duende.

Mi rabia no tiene duende.

Mi rabia llora lágrimas calientes,

mi rabia no le canta a la luna,

no he tenido esa suerte.

mi rabia no es poesía,

mi rabia es solo rabia.

Dos horas

Me contaron la historia de un perro

que corrió tras el coche de sus dueños

durante más de dos horas

cuando lo abandonaron

y  en ese mismo coche, me contaron,

lloraba un niño

que nunca más volvió a ser el mismo desde entonces.

Me dijeron que al llegar a casa la vida continuaba:

la leche seguía teniendo espuma en el café de la mañana,

el cielo seguía siendo azul y despejado durante el día,

las noticias seguían sonando sin parar en el televisor,

los hermanos jugaban y peleaban sobre las camas

y cuando se tenía que tomar decisiones crueles

por el bien de la familia

se tomaban

y un perro abandonado corría por sus venas

y la mirada de los padres y los hijos se hacía más fría,

más frívola, más evasiva.

Después del perro ocurrieron muchas cosas,

cosas que se tenían que olvidar en la foto de familia

porque “siempre hay que sonreírle a la vida”-  decía el padre

“pero ¿qué es la vida? ” – pensaba el niño

y un perro abandonado pasaba corriendo con la lengua afuera,

parecía una respuesta, parecía un delirio,

y el cielo seguía estando azul y despejado,

la leche seguía teniendo espuma en el café ,

las noticias seguían sonando sin parar ,

los hermanos crecían,

se hacían adultos,

cuando se tenían que tener decisiones crueles se tomaban

y por el bien de la familia

se olvidaba la historia.

Corrió,

lloraba,

la vida ,

un coche,

la familia,

un delirio,

un perro,

las noticias,

la leche,

dos horas,

olvidar,

olvidar,

olvidar,

ese día.

Romanticismo heavy metal

Romanticismo heavy metal es enamorarse de un loco más loco que tú

y salir a aullar en los campos de alcachofas

y a pescar cangrejos para el festín nocturno,

caipiriña y mojito para el cuerpo,

que baila como un planeta condenado,

sin esperanza de salvarse o ser salvado,

ido totalmente de sí mismo,

besando el cuello perfumado de la ilusión,

inyectándose secretos al oído,

hasta caer desmayado sobre el otro.

Romanticismo heavy metal es perder y sentir que ganas,

es morir y sentir que estas naciendo,

es entregarte totalmente y sentir que te queda mucho más por dar,

y luego las duchas frías, los espejos,

hablando por sí mismos, hablándote,

contando los años, aconsejándote,

cepillándote la fantasía

y tú no, yo no, déjame en paz.

Yo soy romanticismo heavy metal,

harakiri, kamikaze, viento divino

yo voy a dónde me lleve el amor,

yo soy poeta, artista, locura, arrebato y aún más

y la gente cero uno te explica que eso no está bien

que eso no va para ningún lado, que eso no es serio,

que hay un artículo académico que dice que no

y tu deambulando en tu mundo inútil

escribes otra historia, dibujas otros rostros

y te cruzas nuevamente con otros locos

que te arrastran con buena y mala suerte

a ese desastre total que reprueba todos los exámenes,

que no llega a la puta cima del puto éxito.

Y tú ¿para qué quieres una vida tan bonita?

sin romanticismo heavy metal siento que me extingo

pero nada, siento miedo…o ya no lo siento,

lo tengo incorporado,

y me doy cuenta que solo escribo fantasías

que nunca ocurrirán.

naked-poetry

La silla de cemento

Te veo suelta,

desatando con los dientes

el nudo que te intenta atar al centro,

volando por encima de los planes

que hiciste en tu cama

-bellos pero inciertos –

explorando con la cresta de tu lengua

once mil universos,

¡suelta sin remordimientos!

Te veo voladora, bruja y loca,

desarraigada,

sin peso en las alas.

Traviesa,

sin límite en el juego.

Rebelde,

ni alarma en las mañanas.

Terrible,

ni moral en los sueños.

Viajando,

perdida en la aventura,

arriesgada,

entrando en la fauces de los lobos

y las lobas,

hambrienta,

mordiendo esa entraña donde duerme la locura,

Te veo dinamita pura,

estallando de ganas de vivir,

gritando bajo el mar,

escribiendo poemas en cristales con los dedos,

para recitar en bares

abandonados de piedad

y devolverle a la noche

un poco de catarsis,

un poco de ternura.

Veo tu falda azul oscura,

girando, dando vueltas

borracha de tinto de verano

de madrugada en la plaza del sol

un gato gordo estupefacto te veía,

y te reías, te reías…

demasiado feliz, demasiado guapa

San Juan se hacía menos insoportable,

y yo sentada en la silla de cemento

-pensaba y creo que hoy lo acepto-

que hay gente como yo, que es piedra

y gente como tú, que es viento.

La batidora

Viernes 3 am del 2004,
no escucho Charly,
estoy en otra cosa.
En un bar llamado Copas
una mujer viene hacia mi
en un temblor frenético
bailando La Batidora,
agitando cuello, pelo y caderas,
en ese orden,
se acerca mientras baila,
hasta que su sacudida prácticamente me arropa,
me pongo nerviosa y creo que conversar es la solución:
¡HOLA SOY BLANCA!
(me siento como el monstruo Miltón)                                                                                                        la música silencia mi escueta presentación,
a ella no le interesa mi nombre.
¿Acaso tenemos nombre cuando bailamos?
siento su aura sexual y enardecida,
rompe la barrera del sonido y me atraviesa,
pero no puedo bailar ¡estoy tiesa!
“Dale no seas tímida rompe abusadora”
La envidio al cien por cien,
he sido educada en las pretensiones del recato
y aunque intento rebelarme,
sé que la clase media ha dejado su huella
de moral intermedia y reprimida.
Tanto querer ser algo o no querer ser algo
para finalmente, ser a medias.
Intento menearme al ritmo de la música,
quiero con toda mi alma perrear
pero es patético,
¡madre mía qué frustración!
me rio de mí tragedia y ella se ríe conmigo.
¡qué linda es la risa que siempre sabe bailar!
brinca, agita los hombros, gira, se agacha, sube:
¡ohhh! ¡éxtasis en el seísmo dionisiaco!
luego pasa un trencito y se la lleva
es una marcha de sudor y alegría
y allí me quedo yo en el anden,
ni reina de la noche,
ni sacúsa,
esclava de mí misma,
atrapando esa imagen
para conservarla eternamente,
en mi mundo fantástico.

Dejarme, querer.

Se suponía que el mundo simbólico era lo más importante,
“…el hombre consciente elabora su mundo simbólico…”
y el mundo simbólico se lo traga:

poder- belleza- autoridad- dinero -justicia.

Me gustaría chillar como un mono en la noche
y entre arboles de mango no pensar en el futuro
y que el futuro fuese una selva en la que entro hambrienta:

fruta- hambre- cuerpo- lluvia- irracional.

Me dijeron que la educación era lo más importante
pero nadie me dijo que se podía educar para destruir
o incluso para construir, que es destruir también:

casas- autopistas- fabricas-discursos- bombas.

Quiero abrazarte largo pero ahora no se puede,
quizá mañana tampoco se pueda,
en realidad no sé si será posible:

vacante- conformidad – secreto – cuello – sueño.

Voy a caminar a la playa,
porque la playa siempre me hace sentir mejor,
porque la playa no dice nada,
porque la playa no tiene alegato:

original – brisa- silencio -pertenencia- cero.

Deseo no querer nada y dejarme llevar.
Nada querer desear.
Dejarme querer.
Deseo dejarme llevar.

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