Mi prima Marisa – que también es pintora-
se molestó porque un babalao le dijo:
“Cuando seas vieja tendrás mucho dinero y reconocimiento…”
“¿Cuándo yo sea vieja? “
Le respondió extrañada, señalando su propio pecho y subiendo las cejas
(así lo actúa cuando me lo cuenta):
“…y le dije seria: No me mata la idea de ser una vieja potentada
¡Ahora es cuando necesito dinero!
¡Ahora que puedo comer de todo
sin miedo a que se me caiga una muela chico!.
¡Que puedo agacharme y volverme a parar
sin que me desencajen las caderas!”
Siguió contándome cada vez mas molesta:
“¡Que voy a querer yo nada cuando sea vieja! ¿ ah?
Yo lo que voy a querer es que me dejen en ¡PAZ!
¡Eso es lo que quieren todos los viejos!: ¡PAZ!
Un vaso de agua al lado de la cama…
un rollo de papel higiénico debajo de la almohada: ¡ PAZ!
¡Que no vengan a molestarme cuando yo sea vieja!
Ya veré yo qué hago con mis arrugas, mis papeles,
mis mascotas, mis achaques , mi montón de pinturas
mis vainas y todo lo que me haya tocado recolectar…
¡Juventud divino tesoro chico!
….brujo e mieeeerda….
¡Cuando yo sea vieja seré libre!”
-Guaaao – respondí cuando Marisa terminó el cuento.
Hubo un silencio.
Marisa veía al infinito con rabia.
Pensé que iba a llorar pero no lo hizo.
Hay brujos que no entienden que la felicidad
es algo inmediato.